
FALTA AVAL POLÍTICO PARA IMPLEMENTARLO. Se espera que la discusión sobre la fecha de implementación definitiva tenga lugar en la próxima revisión del acuerdo con el FMI, prevista para enero de 2026, aunque el lanzamiento técnico del nuevo IPC podría concretarse antes si se obtienen los consensos institucionales necesarios.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipó en su más reciente informe técnico que antes de fin de año debería ponerse en marcha la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en Argentina, una renovación que lleva años pendiente y es clave para reflejar con mayor fidelidad la dinámica de los precios en el país. La revisión responde a estándares internacionales que sugieren actualizar la canasta cada cinco a diez años, para evitar distorsiones provocadas por cambios en los hábitos de consumo.
El informe, que surge de la primera revisión del programa económico vigente entre el Gobierno y el FMI, menciona que el nuevo índice ya fue técnicamente desarrollado, aunque aún resta el aval institucional para su implementación. Desde el INDEC confirmaron que los trabajos técnicos están finalizados, pero desde el Ministerio de Economía no hubo respuestas sobre la fecha definitiva de su lanzamiento.
Según lo anunciado por el titular del INDEC, Marco Lavagna, la nueva canasta incorporará bienes y servicios más representativos de la vida cotidiana actual, como plataformas de streaming, telefonía celular y otros consumos digitales. Aunque estas modificaciones no alterarían significativamente el resultado final del índice, permitirán capturar con mayor precisión el gasto real de los hogares.
Esta será la primera actualización del IPC nacional desde su creación durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando se estableció un índice unificado para todo el país, con ponderaciones regionales basadas en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2004/05. La nueva base, en cambio, utilizará los datos de la ENGHo 2017/18, que refleja mejor los actuales patrones de consumo.
Un estudio de la consultora Equilibra simuló cómo cambiaría la estructura del índice con esta nueva canasta. Entre los rubros que perderían peso se encuentran Alimentos y bebidas no alcohólicas, que pasarían de representar el 26,9% al 22,7%; Prendas de vestir y calzado, de 9,9% a 6,8%; y Salud, de 8% a 6,4%. En contrapartida, cobrarían mayor relevancia los gastos en Vivienda, electricidad y gas (de 9,4% a 14,5%) y Transporte (de 11% a 14,3%), lo que implica que los aumentos de tarifas tendrán un impacto más significativo en el índice actualizado.
Pese a las variaciones en la composición, la inflación acumulada entre diciembre de 2016 y febrero de 2025 muestra escasas diferencias entre ambas metodologías (7.930% en el IPC nuevo frente a 7.953% en el actual). Sin embargo, en momentos de alta volatilidad económica, como cambios de gobierno o bruscas correcciones de precios relativos, las diferencias pueden tornarse más marcadas.