

Mercedes. Misas, promesas, desfile de jinetes y vigilia marcaron el 8 de enero en Mercedes, donde la devoción volvió a desbordar rutas, cementerio y predios dedicados al Gauchito Gil.
El rojo de los pañuelos, las velas encendidas y el murmullo constante de oraciones anticipaban una jornada del viernes que iba a quedar grabada en la memoria de los correntinos desde muy temprano en Mercedes. Promeseros de todas las edades llegaron a cumplir lo prometido al Gaucho Gil, muchos descalzos, otros con fotos, cintas y estampas apretadas contra el pecho.


La fe movilizó a cientos de fieles
En una mañana cargada de silencio respetuoso, lágrimas y agradecimientos, se realizó el responso en la tumba del Gauchito Gil, en el cementerio local. El momento fue acompañado por la presencia de monseñor Adolfo Canecín, quien encabezó las oraciones ante una multitud que no dejó de llegar durante toda la mañana.
La fe se sentía en el aire, en cada gesto y en cada historia compartida entre desconocidos que, por unas horas, parecían una sola familia. Las actividades centrales continuaron en el Sambódromo Municipal, donde se celebró una misa multitudinaria.
El predio quedó colmado y, una vez finalizada la ceremonia, comenzó uno de los momentos más esperados: el tradicional desfile de jinetes.
Cientos de gauchos a caballo avanzaron en caravana, escoltando la imagen del “Gauchito Milagroso” rumbo al predio principal. El sonido de los cascos, los aplausos y los vivas acompañaron un recorrido que volvió a demostrar el profundo arraigo de esta devoción en la región.
En la jornada previa, entrada la noche, se realizó el Festival del Promesero en el predio de Edgar Duarte, que año tras año recibe a miles de fieles. Allí estuvieron presentes el intendente Víctor Cemborain compartiendo la celebración junto a los devotos.
En paralelo, se desarrolló la tradicional Velada de la Cruz – Peregrina de las Catacumbas, con momentos de oración, expresiones culturales y el inicio de la vigilia, acompañada por autoridades municipales y una multitud que decidió quedarse, velar y agradecer.
Según estimaciones, cerca de 400 mil visitantes pasaron por Mercedes y el predio del Gauchito Gil durante esta edición. Una vez más, la fe popular volvió a desbordar caminos y corazones, confirmando que cada 8 de enero, Mercedes se transforma en el epicentro de una devoción que no conoce límites.