

César Sena recibió la máxima pena por ser el autor del crimen, en tanto que padres, Emerenciano y Marcela Acuña, fueron declarados culpables por ser partícipes necesarios.
Emerenciano Sena, su hijo César y su esposa Marcela Acuña fueron condenados este martes a prisión perpetua por el el femicidio de Cecilia Strzyzowski, asesinada el 2 de junio de 2023 en la casa del matrimonio piquetero en Resistencia, Chaco.
Por su parte, Gustavo Obregón fue sentenciado a cuatro años y diez meses de prisión por el delito de encubrimiento agravado, mientras que a Fabiana Cecilia González se le impusieron cinco años de cárcel efectiva por encubrimiento simple, mismo ilícito cometido por Gustavo Melgarejo, quien recibió dos años y diez meses.
Durante una audiencia virtual que inició pasadas las 9 de la mañana en la Cámara Segunda en lo Criminal, la magistrada, quien presidió el juicio por jurados populares el pasado 15 de noviembre, leyó el veredicto y determinó la máxima pena.
Los imputados participaron de manera virtual de la audiencia en la que se dieron a conocer las penas que les fueron impuestas por su participación en el femicidio ocurrido el 2 de junio de 2023.
A finales de noviembre del año pasado, César Sena fue declarado culpable por unanimidad del delito de homicidio doblemente agravado por violencia de género y el vínculo, en calidad de autor.
Por otro lado, el jurado popular encontró a Emerenciano Sena y Marcela Acuña, sus padres y punteros políticos de la zona, como partícipes necesarios en el crimen.
La única persona absuelta fue Griselda Reinoso, quien recuperó su libertad inmediatamente después de finalizada la audiencia.
El hecho que los llevó al banquillo de los acusados ocurrió hace casi tres años, cuando Cecilia, de 28 años, fue vista por última vez. En el marco de la investigación, la Fiscalía logró determinar en qué franja horaria se produjo el femicidio y marcaron la habitación de la casa de la familia —ubicada en la calle Santa María de Oro al 1400— donde asesinaron a la joven.
Según determinaron los fiscales, Cecilia murió entre las 12.16 y las 13.01 del jueves 2 de junio. O sea, en una franja de 45 minutos. Esa franja horario surgió del análisis de las cámaras de seguridad, los registros de las antenas de celular y de los testimonios recabados a lo largo de toda la pesquisa.
Así, lograron establecer que la joven ingresó a las 9.15 a la casa. Llegó engañada, bajo la propuesta de construir una nueva vida en Ushuaia, lejos de los Sena. El plan era otro y ella no volvió a salir. Sin embargo, tanto César Sena, su novio, como los padres de él sí registraron distintos ingresos y egresos de la propiedad.
César entró a las 11.41. En la casa estaba Cecilia. Estuvieron en soledad hasta las 12.16, cuando entraron Emerenciano Sena y Marcela Acuña. No hubo más movimientos hasta las 13.01, cuando salió el hijo del matrimonio solo.
Al volver a abadonar la propiedad a las 13.01, llevaba consigo el celular de Cecilia. Este es, para los investigadores, un dato clave, puesto que los hace considerar que, para ese momento, la víctima ya había sido asesinada.
El asesinato de Cecilia fue en un sector particular de la casa, marcado en un croquis de la vivienda de los Sena. En ese plano, se puede observar que la vivienda en cuestión posee en la parte delantera dos grandes garages, un salón de estar de 5,50 x 3,20 metros, luego tres habitaciones con dos baños y en el fondo una cocina comedor con un depósito a la izquierda.
El crimen se dio en la habitación del medio. De ese cuarto es de donde se secuestraron la cama y el colchón con manchas de sangre. Justamente, el rastro hemático hallado en ese colchón dio positivo a sangre humana. El móvil habría sido económico, pero también motivado porque los Sena no querían a Cecilia en la vida de César.