¿Peligra la provisión de remedios por deudas de las obras sociales?

Una voz de alerta elevada desde el Taraguí. Tras la advertencia realizada por la Cámara Correntina de Farmacias, la Confederación Farmacéutica Argentina describió a nivel nacional similar escenario. Los atrasos en los pagos de las principales mutuales golpean su estructura y dificultan reposición de medicamentos.

AMI Y EL IOSCOR CONCENTRAN EL GRUESO DE LAS OPERACIONES DE LAS FARMACIAS LOCALES.

La Cámara Correntina de Farmacias (CACOFAR) alertó el viernes último, en conceptos expresados a diario época, que actualmente ese sector le hace frente a atrasos en los pagos de las principales obras sociales que operan en este distrito, lo que genera un fuerte desfasaje financiero y preocupación por la reposición de medicamentos.

La situación que fue detallada a este matutino por el presidente de CACOFAR, Carlos Arballo, encontró eco a nivel federal y fue ratificado ayer por la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) que describió un panorama "muy complejo" para el sector en todo el país.

Arballo había graficado la coyuntura comercial que atraviesan las farmacias locales, marcada por una fuerte dependencia de las prestaciones a obras sociales y por demoras que impactan directamente en la liquidez de los establecimientos. En Corrientes, explicó, las principales entidades financiadoras son IOSCOR y PAMI, que concentran un 70% de las operaciones de las dispensadoras de medicamentos establecidas en la provincia.

Cuando esos pagos se retrasan, la farmacia queda descalzada financieramente: debe afrontar compromisos con droguerías y proveedores en plazos mucho más cortos que los tiempos en los que efectivamente cobra las prestaciones ya dispensadas. Esa diferencia, señaló el referente local, genera un cuello de botella que afecta la previsibilidad y la capacidad de reposición.

Un día después de publicada la nota local, desde la conducción de la COFA, su presidente Alejandra Gómez narró ante medios nacionales un escenario que coincide en los puntos centrales con el diagnóstico correntino.

Gómez aseguró que las farmacias atraviesan una situación difícil debido a atrasos en los cumplimientos de las obras sociales y empresas de medicina prepaga, lo que provoca un desfasaje en la cadena de pagos. Según explicó, muchas prestaciones ya realizadas aún no fueron abonadas, mientras que los compromisos con proveedores deben cumplirse en tiempo y forma.

La titular de la entidad nacional advirtió que, de no regularizarse los pagos, podría verse afectada la normal provisión de medicamentos. El riesgo, indicó, no es inmediato pero sí latente, especialmente en un contexto inflacionario en el que los costos se actualizan con mayor velocidad que los ingresos del sector.

Un sistema tensionado
El esquema de funcionamiento de las farmacias en Argentina implica que estos comercios financian transitoriamente los medicamentos que entregan a afiliados de obras sociales. Es decir, dispensan el producto al paciente y luego esperan el reintegro por parte del financiador.

Cuando los plazos se extienden más allá de lo habitual (45 días), el sistema comienza a tensionarse. Las droguerías exigen pagos más cortos, los laboratorios actualizan listas de precios y la farmacia debe sostener el stock sin contar aún con el dinero de las recetas ya facturadas.

En Corrientes, desde CACOFAR se explicó que esta dilación golpea especialmente a las farmacias pequeñas y medianas, que no cuentan con espaldas financieras amplias para absorber demoras prolongadas (60 días o más). A nivel nacional, desde COFA señalaron que la problemática no distingue jurisdicciones y que afecta tanto a grandes centros urbanos como a ciudades intermedias y localidades del interior.

Las más importantes
Uno de los puntos de coincidencia entre el diagnóstico local y el nacional es el peso determinante de PAMI dentro del sistema. Se trata de la obra social con mayor cantidad de afiliados del país, lo que convierte a sus plazos y condiciones de pago en un factor clave para la estabilidad del sector farmacéutico.

En el caso correntino, a esto se suma la incidencia de IOSCOR, que canaliza buena parte de la demanda provincial. La concentración de prestaciones en pocas entidades hace que cualquier demora tenga un efecto multiplicador sobre la economía de las farmacias.

Desde COFA plantearon la necesidad de revisar los plazos y establecer mecanismos que otorguen mayor previsibilidad. La propuesta apunta a generar instancias de diálogo entre financiadores, farmacias, droguerías y autoridades sanitarias para evitar que el problema escale.

La coincidencia entre lo expuesto por la dirigencia correntina y lo manifestado por la conducción nacional no hace más que reforzar lo descrito de la coyuntura. Lo que inicialmente apareció como una advertencia provincial se confirma ahora como parte de una problemática estructural que atraviesa al sistema farmacéutico argentino.